Hoy en la comida parecía unánime: “Niños, no”. Por lo menos de momento. Efectivamente.
Nina ha enarbolado la bandera del odio infantil y ha vuelto a describir los sentimientos de rechazo que le provocan los niños.
Su señor esposo, sin embargo, se lo pasa como un enano con ellos, aunque ella piensa que es porque a él le gusta jugar por ejemplo, con la arena de la playa, y estando con un nene, hay excusa. Efectivamente.
Total, que todos en general, “No a los niños”.
Yo ahora mismo tampoco me lo planteo: Primero porque soy joven y segundo porque me meto en una hipoteca de narices para tener piscina, pista de paddel y poder hacer una barbacoa en la terraza. Porque o cambio de casa o de amigos.
Vamos, que no hay dinero para todo.
Y encima ahora los catalanes nos quieren quitar el poco dinero que nos queda. Porque a mí que se lleven los papeles ésos de la guerra me da igual, pero que no me toquen la subvención, que me pongo nervioso. Efectivamente.
O sea, Esperanza Aguirre intentando cerrar la M-50 y el Zapatero que no le deja. Ahora, bien que les da pasta a los catalanes.
Un aburrimiento, efectivamente, esto de los catalanes. Incluso en los Goya de anoche se ve la mano negra. ¡Joder, que lo celebren en el Palau Sant Jordi, ya de paso!

Ya sé que me voy por las ramas, pero con eso de que el hombre desciende del mono, pues eso: Que la cabra tira al monte.

Parece que hoy me he levantado con otro aire. No sé. Quizá la nieve me ha vuelto a atontar la nariz y las neuronas. Efectivamente.

Cambiando de tema: me trae Truman un LCD de 20” por 300 euros. Lo mismo lo compro, efectivamente. A ver si con la excusa de que hay que colocarlo en la habitación consigo quitar el reno de navidad, que yo creo que ya son fechas como para quitarlo.

La navidad para los críos. Y como de momento ni el intento, pues, efectivamente, a quitar el puto reno.

Efectivamente.
Antes de cerrar voy a ver si consulto el correo de la empresa a ver si hay novedades de lo mío.