Hoy en la comida: Macarrones. Y de postre: San Valentín.

Cada vez que viene un día así me echo a temblar. Siempre recuerdo el día que me olvidé del aniversario con Anabel. Precisamente justo el anterior a la boda. Con el lío de reservar, el cursillo prematrimonial, efectivamente, etc, efectivamente, se me olvidó completamente. Ella me regaló unos gemelos y yo…¡NADA!
Al día siguiente le envié un ramo de flores a la tienda y la invité a cenar. Pero creo que me la tiene jurada todavía. Si no, de qué se pasa su madre todos los viernes en casa viendo con nosotros “¿Dónde estás, corazón?”.

Nina dice que ya le ha comprado a su novio un regalo y algo más que no quiere decir: Lo mismo es otro juego para la “play” de esos tan divertidos: Como el de limpiar cristales, que tiene que ser la bomba.

Cesc Jackson, con su discurso rompedor, por supuesto, no regala nada, aunque acepta cualquier regalo. Pero no cuela. No es James Bond. Efectivamente.

Hortensia, también es más de regalar, aunque su novio, no. Bueno, ahora ya sí. Según Nina, hay que enseñarles. Decirles que se hagan una lista y vayan apuntando los “recados” que les van tirando para que acierten con el regalo.
Yo, más bien, tengo que hacerme una lista con las fechas clave, para no volver a meter la pata. Porque desde que me casé, tengo dos fechas de aniversario en lugar de una: La de novios y la de la boda.Efectivamente.
Bueno, y además me tengo que apuntar la del cumpleaños de la suegra, el suegro, cuñados, sobrinos, amigos íntimos, efectivamente.
Antes, con la paga extraordinaria, le cambiaba las ruedas al Mercedes. Ahora, toda la partida presupuestaria va directamente a parar a la tarjeta de El Corte Inglés. Efectivamente.
El Centro Comercial se ha convertido en nuestro Centro de Gravedad. Allí encontramos el equilibrio.
Por eso, Hortensia nos ha dicho que va casi todos los viernes a un centro comercial donde ve tiendas y luego se va a un sitio de estos de costillas, ensaladas de pollo y demás. A su novio le gusta mucho y se pide siempre una superhamburguesa que ponen casi cruda. Me imagino que debe ser como comer viendo Tiburón 3.
Ella con su ensaladita de pollo y con el bote de ketchup en la mano por si se lo tiene que tirar.

Esto de cenar fuera es cosa de treintañeros. Antes, te apañabas con unas bravas y cinco litros de cerveza, daba igual si ibas a Pelayos de la Presa, a Húmera o a Pachá. Siempre pasabas por un bar y para ti no existían ni “un italiano”, ni “un argentino”, ni “un asturiano”, ni jalapeños, ni nachos, ni ñokis, ni huevos de avestruz, ni pepinos en ácido acético (“ni pollas en vinagre”, vamos).

Pero claro, vamos ya para treintañeros, yo paso a la treintena dentro de poco. Truman dice que lo mismo me hacen una fiesta sorpresa. Que a un amigo suyo le hacía su novia una cada año, y que la cambiaba de fecha para que le sorprendiera. Al parecer al chaval le sorprendía bastante. Bastante jodidamente, se entiende. Efectivamente.
Nina dice que a ella le hicieron una en su casa, con la tarima nueva y los invitados paseándose por su salón con zapatos y todo. Y que encima luego le tocó limpiar a ella. Y claro, la pobre dice que ella prefiere las fiestas sorpresas que no sean en su casa. Yo estoy de acuerdo con ella. Efectivamente.

Hablando de casas, y visto la expectación creada: El sillón al final no lo dejaron en la calle: Anabel fue desde la tienda y lo recogió. Bueno, lo metieron dentro de casa. Efectivamente.
Mañana me toca enviarle un ramo de flores a la tienda, que no se me olvide. Si alguien lee esto, por favor, que me lo recuerde. Se lo agradeceré.

Estoy intentando corregir lo de “efectivamente”, creo que poco a poco lo voy consiguiendo. Si no me pongo retos de este tipo me voy a venir abajo, dado el nivel de responsabilidad del trabajo que estoy realizando. Efectivamente.