San Isidro
Parece que escribo por aquí de fiesta en fiesta (véase el anterior post).
Y efectivamente, así es.
Los días laborables no paro. Entre comidas de presentación y familiares no doy abasto. Efectivamente.
La vida de director, sin ser muy dura, te llena la agenda de la blackberry en menos que decir "amén".
Efectivamente "amén".
Porque a este paso voy para Santo: "San Sergio y sus Problemas", patrón de los jefes y aspirantes.
-"San Sergio, San Sergio, ayúdame a conseguir el puesto de gerente que quiero cambiar el Volvo por un Jaguar"-seguro que me rezan algunos.
Efectivamente.
Todo es posible. No sería la primera vez.
Ahí tenemos el caso de San Isidro, que dicen que mientras rezaba los ángeles le araban la tierra.
Vamos, que, efectivamente, los que curraban de verdad eran unas entidades de otro mundo, con alas y sin sexo: lo más parecido a un becario recién salido de la facultad.
De otro mundo porque cada vez quedan menos en la facul.
Con alas, porque parecen que desayunan medio litro de redbull los muy jodíos de la energía que tienen a las nueve de la mañana.
Efectivamente.
Y sin sexo, porque con doce horas al día pegado a un monitor, ni para onanismos varios hay tiempo.
Así, me veo que lo de director va camino a carrera de "santo". Y si no, tiempo al tiempo.
Yo, por si acaso, ya me estoy haciendo unas estampitas con mi dirección de blog, efectivamente.
