De momento no sé con quién ver la final, efectivamente.
Hice una convocatoria el otro día, vía mail, pero no tuvo mucho éxito, efectivamente: Quería que vinieran a mi casa, fíjate, hospitalario que me he vuelto, sobre todo desde que pasé por el quirófano. Pues nada, ni por esas, ni pagando la cerveza y los canapés, efectivamente, canapés.
Ahora, la opción más realista es ir a casa de mis padres, pero es que eso no es ver el partido, efectivamente: Mi padre no para de gritar y acordarse de la madre del árbitro, mientras mi madre pone cara de resignación y no para de vaciarle el cenicero, efectivamente, no para.
Mis hermanos tampoco ayudan, porque le dicen a mi padre que se calle. Y mi padre dice que "no le sale de los cojones", y ya la tenemos montada. Luego está mi cuñada, que aunque viene se pone los cascos para escuchar la SER y se mantiene ausente a menos que España meta un gol, entonces meterá uno de sus berridos cazalleros (fuma y bebe como un director de banco).
Así que no sé si verlo solo en mi casa, tranquilamente. Colgaré la bandera por el balcón y me dejaré llevar por la euforia si la cosa va bien. Efectivamente. Y si no, me acostaré a leer las memorias de Jordi Pujol para que se me vaya pasando lo de pensar que todos somos como Camacho: patriota y apasionado.
Efectivamente.

Lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa, si quieres beber bebes y si no gritas te ríes o te enfadas. Es lo que yo hago y si perdemos hasta puedo llorar y todo.
En resumen que más vale sólo que mal acompañado.
A POR ELLOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSSSSSS
Todavía me acuerdo cuando descubrí tu blog, hace yá algún tiempo...y entonces no me dí cuenta, ¡con qué naturalidad cuentas las cosas! eres como una bocanada de aire fresco en la coctelera. Te animo a que sigas escribiendo y no lo dejes.....estoy segura que disfrutaste muchísimo del partido.
Saludos.