La Coctelera

Diario de un aspirante a jefe

Soy jefe de proyecto. Mi objetivo: Un despacho, secretaria y Mercedes con chófer en la puerta. Lo voy a conseguir.

25 Septiembre 2008

El gimnasio

Atrás quedaron los días en que iba al gimnasio a ponerme cachas, efectivamente, cachas. Cuando dedicaba dos horas y media al culto al cuerpo, efectivamente cuerpo.
Sin embargo, otro tipo de cultos y mi escasa estatura me están convirtiendo en un llavero del muñeco Michelín. Y si fuera ministro o director general, casi estaría en mi peso, pero las constantes invitaciones a jugar al padel, al fútbol 7 o los cursos acuáticos a los que me apunto en verano, me están haciendo echar el bofe en más de una ocasión, aparte de revolucionar todo mi sistema endocrino, efectivamente endocrino.

Yo he sido mucho de pizzas y carnazas, lo tengo que reconocer, efectivamente. Y no pienso renunciar del todo a ello. Ahora, lo verde se lo va a seguir comiendo su padre, porque yo no.
Así que no he visto otra solución: Volver al gym, como lo llama mi amigo Taos. Sí, efectivamente el nombre tiene tela. Pero es que para lucir palmito en el gym, como en Gran Hermano, o tienes un nombre raro o no te capta nadie.

Efectivamente.

Ayer fue mi primera clase. El monitor olía a colonia fuerte, tipo Farenheit, mezclado con sudor acumulado de días. Pero era el monitor y, en este caso, yo me puse en sus manos (los mandos son los mandos, efectivamente mandos).
Yo ya conocía todos los aparatos, algunos nuevos no, pero vamos, que podía haber empezado a entrenar tranquilamente, pero me sometí a su explicación y guía.

El 80% de los tíos me podía arrancar la cabeza de una hostia y el 20 restante seguramente también, aunque no lo parecía. Bueno, pensé: misma estadística que en la oficina, a diferencia de que en el gym, de momento, nadie me quería partir la cara.
Las tías, un poco de todo, algunas con un culo extraordinario y otras con uno extra-ordinario. Efectivamente. Extra-ordinario. Pero de momento, como iba de la mano del profe, no interactué con nadie.
Veremos los próximos días, efectivamente, próximos.

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

La Chumi

La Chumi dijo

"Odio a los gallitos de gimnasio porque siempre desprecian mi sudor"

La Chumi

http://yosoylachumi.wordpress.com

30 Septiembre 2008 | 03:11 AM

tumbaita

tumbaita dijo

Yo me matricule hace treinta años en un gimansio sin limite de horas, previo pago de una matricula y la mensualidad. No acabé el més, fuí media semana. Me encontré en los vestuarios una cadena de oro con muchos colgantes y se la dí al dueño que se rió en mi cara al cogerla y le oir decir algo de que yo era léla cuando yá me iba. Me pusieron en mi tarjeta de ejercicos, cientos de flexiones para hacer todos los días, pésas y muchas cosas de esas que yo, simplemente no hacía, porque me cansaba. Me dedicaba a hablar con la gente, despues de dos o tres veces de hacer alguno de los ejercicios. No seguía hasta las cien o las doscientas veces que tenía apuntado, y como nadie me vigilaba, pues nada, no hacia nada. Ante la absurda perdida de tiempo, que malgastaba allí. Yo quería engordar y seguía canija, me dió igual y avandoné el recinto para siempre, me quité un peso de encima, el gimnasio los días que fi, no me gustó. Eso me mataba, y lo mejor era cortar, no ir más, pá no pasarlo fatal.

10 Noviembre 2008 | 12:22 PM

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