Este año, como siempre, no me ha tocado ná, efectivamente, ná, que diría mi compañero rústico.
Básicamente he recuperado lo que he jugado, que es lo que me suele pasar: 320 euros, efectivamente euros.
Cuando cambiaron el soniquete de las pesetas por el de los euros juré que no participaría nunca más en el sorteo, ni como apostante ni como espectador. Pero juré en vano, efectivamente vano.
Muchos los compro por compromiso y otros por intercambiar: con mi cuñado, con mi suegro, con Renato (el del bar), etc, efectivamente. Y es que esto de la lotería de Navidad lo hace uno más por socializar que por lo que te vaya a tocar. Porque yo soy más de Primitiva de los Domingos, no me digáis porqué. Quizá porque aquello de "El Gordo de la Primitiva" me hace gracia, efectivamente gracia, o me recuerda a alguien.
También soy de casino, aunque esto más esporádicamente. Creo que por el trato que me dispensa el aparcacoches más que por el juego en sí. Eso digo yo, aunque la gente cercana me contradice y por eso voy a escondidas con la excusa de alguna reunión que se pasa de hora, efectivamente hora.
Aunque no llego a casa más tarde de las once en ningún caso, bueno, cuando lo de la Whiskería Tropical, sí, la verdad. Efectivamente, verdad.
Digo que no me ha tocado ná, como mi compañero rústico, porque entre reintegros, pedreas y terminaciones varias, salgo comido por servido, efectivamente servido, aunque venga más de uno reclamándome la mitad de un décimo que le regalé, efectivamente.
Aún así, sigo diciendo lo mismo: ná de ná.
Efectivamente ná.

Escribe un comentario